GESTO
La creatividad tiene una parte muy bonita y una muy pesada. La bonita es imaginar sin límites. La pesada es que nunca dejas de hacerlo. Un día quieres hacer un bolso azul y, dos minutos después, piensas que quizá sería mejor en rosa. Luego en verde. Y cuando te quieres dar cuenta, la mesa está llena de telas y tu cabeza no tiene ninguna intención de parar.
He entendido que la creatividad nunca es lineal. Dudo, cambio de idea, compro telas de forma impulsiva, tengo crisis creativas… y, aun así, sigo creando.
Supongo que por eso hago lo que hago.
Mirando atrás, me doy cuenta de que este proyecto no nace de una gran idea, sino de la suma de todos esos pequeños gestos. De las pruebas, los errores, las intuiciones, las ganas de hacer algo con las manos y de encontrar belleza en los detalles.
Por eso se llama GESTO.
GESTO es una extensión de mí. Un espacio que me permite sumergirme en lo que más me gusta: crear. Diseñar, experimentar y dar forma a cada pieza desde mi pequeño taller.
Cada creación nace del gesto manual, del contacto directo con la materia y de un proceso pausado que prioriza el significado frente a la prisa. Porque creo que el tiempo dedicado a cada pieza también forma parte de su diseño.
GESTO no nace para seguir tendencias ni para decirle a nadie cómo debe vestir. Nace para crear objetos con intención, pensados para acompañar, durar y contar una historia propia.
Cada pieza es el resultado de una búsqueda constante, de una curiosidad que nunca se detiene y de una manera de entender la creación en la que el proceso importa tanto como el resultado.
Y, al final, crear no deja de ser eso: una sucesión de pequeños gestos.
Pero para entender de dónde viene todo esto, quizá primero tienes que conocerme un poco. Mi nombre es Laura y no recuerdo una etapa de mi vida en la que no estuviera creando algo. De pequeña podía pasar horas pintando, inventando y haciendo cosas con las manos. Era una niña muy "Kelly Kelly": me fascinaban los colores, el brillo, disfrazarme, mezclar cosas imposibles y llevar exactamente lo que me apetecía. Sin reglas. Sin preguntarme si combinaba o si era demasiado.
Con los años descubrí que todas esas ideas que llenaban mi cabeza podían convertirse en algo real. A los 16 años encontré un oficio que me enamoró. Aprendí mucho de forma autodidacta, equivocándome una y otra vez. Pero había algo que me fascinaba profundamente: ver cómo una idea dejaba de existir únicamente en el papel para convertirse en un objeto que alguien pudiera tocar, usar y hacer suyo.
Durante mucho tiempo pensé que tenía que encontrar mi sitio. Hasta que entendí que mi sitio siempre había sido el mismo. Crear. Hacer cosas con las manos. Dar forma a las ideas. Construir objetos que acompañen a otras personas en su día a día. Por eso hoy estoy aquí, en mi pequeño taller, haciendo cada pieza una a una, con cuidado, paciencia y mucho respeto por el proceso.
Y si algún día una de mis piezas llega a tus manos, ojalá no sientas que has comprado simplemente un bolso. Ojalá sea un pequeño gesto hacia esa versión de ti que se vestía para jugar. Esa que elegía lo que le hacía feliz sin preguntarse si era demasiado, si pegaba o si encajaba.
Porque sí, creo que cualquier día puede ser un buen día para llevar un bolso de lentejuelas fucsia. Y quizá de eso va todo esto. De recordar que la creatividad, la alegría y el juego no son cosas que debamos dejar atrás cuando crecemos, y hacerle de vez en cuando un pequeño gesto a la niña que seguimos siendo.
Gracias por estar aquí y por apoyar este proyecto. Te mando un abrazo fuerte.
Laura Frasquet.
Descubre lo que hay detrás de la primera colección de GESTO.